Lectores

19 de octubre de 2012

Solo amigos, por Dios dejate de tonterias

Hemos sido amigos desde los tres días. Te conozco mejor que nadie, somos como uña y carne. Nunca nos hemos separado y siempre hemos sido como hermanos. Nos hemos llevado bien y apenas discutimos, tenemos los mismos gustos.

Ahora estás aquí en mi casa, como siempre. Pero con un motivo un poco más especial...

-Solo quiero ser tu amiga, como lo hemos sido durante los 18 años. -Te repetía una y otra vez.
-Lo sé, pero me he dado cuenta de que te quiero como algo más. Y no deseo perder tu amistad.
-No la perderás nunca. Pero por Dios dejate de tonterías y seamos solo amigos.
-Vale.

Nos abrazamos y luego saliste de casa. Se que es difícil superar eso, pero en fin... tendrías que hacerlo. No se que te había pasado para que te enamorases de mi... pero yo quiero que sigamos como estamos: mejores amigos de toda la vida...

Al día siguiente no fuiste al instituto, ni al siguiente, ni al otro... te llamaba todos los días para pasarte los deberes y saber como estás. Cada vez me preocupaba más por ti, cada vez tenía la necesidad de verte. Hasta el día en que lo tuve claro, estaba enamorada de ti. ¿Y ahora qué? Yo te había dicho que te olvidaras de mi como algo más que amigos, pero ahora soy yo la que quiere decirte esas ocho letras, en dos palabras.

Llamé a la puerta de tu cuarto, tenía miedo por tu reacción... pero sabía que no dejarías de ser mi amigo y eso es lo que más me dolería. Abriste enseguida.

-¿Cómo estás?
-Bien, ayer fui al instituto ¿recuerdas?
-Si, si...
-¿A ti te pasa algo?
-Si.
-¿El qué?
-Te quiero. Quiero salir contigo.
-Solo amigos, por Dios dejate de tonterías.

Bajé la cabeza, no lloré pero estaba triste.

-Esas fueron tus palabras, solo te las quería recordar.
-Entonces...

Me levantaste la cabeza y me besaste. Fue un beso mágico, mi primer beso... Ahora, tres años después recordamos juntos ese momento sentados en la playa al atardecer.

No hay comentarios:

Publicar un comentario